La solución arquitectónica está fuertemente integrada al entorno urbano, dialoga intensamente con los espacios circundantes y se constituye en remate de visuales lejanas y próximas conformando la continuidad entre plaza y atrio; con un recorrido rico en texturas y múltiples posibilidades de acceso que se constituyen en espacios intermedios entre la calle y el interior.
Se ha logrado una obra que resulta familiar, reconocible al ciudadano común y también posee algunos elementos monumentales necesarios para expresar IDEAS SÍMBOLO como ser acercamiento a Dios, reconocimiento de su voluntad suprema y que todos somos iguales bajo el techo del señor.
La concepción general del proyecto, rescata elementos formales y materiales de los templos de la chiquitanía boliviana de la época colonial; combinados en forma dinámica y armónica en un diseño y tecnología modernos, que interpretan y asumen las características del sitio, las actividades específicas a desarrollar y el mensaje a transmitir.
Su estructura funcional en planta parte de los 3 elementos que conforman la doctrina cristiana: NACER representado en la pila bautismal, VIVIR representado en el altar mayor como símbolo de la vida en la tierra y MORIR representado en la capilla miserere que significa el paso a la vida eterna. Son estos 3 elementos simbólicos los que determinan y estructuran el resto de las funciones.
La torre concebida como un gran pedestal que recibe y glorifica la cruz símbolo del cristianismo; está resuelta igual que los altares en hormigón armado a la vista lo que permite realzarlos y darles una lectura clara, complementada a través del uso de elementos translúcidos en la cubierta de los altares para crear un efecto lumínico lateral para que centre la atención sobre ellos.